Nissan ha comunicado este jueves por la mañana oficialmente al Gobierno su decisión de cerrar su planta en Barcelona, lo que comportará el despido de unas 3.000 personas. El Ejecutivo “lamenta” la decisión y ha propuesto al grupo japonés crear un grupo de trabajo para buscar alternativas a las instalaciones. La multinacional japonesa asegura que, tras barajar las diferentes opciones que se han puesto sobre la mesa, “creemos que no hay ninguna posibilidad viable de futuro”, según ha afirmado el presidente de Nissan en Europa, Gianluca de Ficchy en una rueda de prensa.

Fuentes sindicales han explicado que en una breve reunión, de Ficchy, les ha comunicado la decisión. La previsión es que la fábrica cierre el próximo mes de diciembre. Los centros afectados serían los de la Zona Franca, Montcada i Reixac y Sant Andreu de la Barca, todos ellos dedicados a la producción y donde trabajan 3.034 personas. El grupo, sin embargo, prevé incluir en las consultas al resto de centros, el de recambios de El Prat y el logístico del puerto de Barcelona, donde trabajan algo más de 200 personas. Por su parte, se mantendrán las fábricas de Ávila y Cantabria, que no están vinculadas a la producción de Barcelona, bajo la enseña de Nissan.

El consejero delegado de Nissan, Makoto Uchida, ha asegurado que se trata de “una difícil decisión” y la ha enmarcado en la voluntad de recortar un 20% la capacidad de producción de la compañía en todo el mundo, para producir cada año unos 5,4 millones de vehículos. La rebaja busca una mejora de la eficiencia.

De Ficchy ha asegurado que los problemas de la planta de Barcelona se han agravado en el últimos años

a causa de la baja producción que tenían sus instalaciones y el anuncio de Mercedes de retirar del mercado de forma anticipada su ranchera Clase S. Inicialmente tenía que fabricarse en Zona Franca hasta 2027. Ese modelo, ha dicho, ocupaba el 57% de la actividad que estaba manteniendo últimamente la planta.

Desde primera hora de la mañana cientos de trabajadores de Nissan se han concentrado frente a la histórica fábrica de la Zona Franca, informa Josep Catà. “Nos lo imaginábamos, pero es muy duro. Somos muchas familias que nos quedamos en la calle”, explicaba esta

mañana Cristina Montero, que lleva 15 en la empresa. Los trabajadores han cortado las calles de alrededor de la fábrica y han colocado sus coches y neumáticos para impedir el paso de vehículos.

Pese a la noticia, el Ministerio de Industria considera que las instalaciones catalanas podrían tener continuidad si Nissan invirtiera en una nueva línea de producción y les fuera asignado un nuevo vehículo eléctrico. Ese es el plan que presentó en el cuartel general de Yokohama el Gobierno, en un trabajo compartido con la Generalitat y el Ayuntamiento de Barcelona.

Para llevar a cabo el desmantelamiento de la planta, la multinacional japonesa ha recuperado a Frank Torres, antiguo director general de la compañía, según ha avanzado este jueves La Vanguardia. Durante su dirección las instalaciones barcelonesas llegaron a sus máximos niveles de producción. Hasta ahora Torres era el responsable del negocio de la multinacional en Rusia.

En un comunicado citado por Efe, el Ministerio de Industria reitera que clausurar la planta catalana será más costoso que la inversión requerida para su continuidad, 300 millones de euros contra 1.000 millones. Y que “la planta de Barcelona tiene carácter estratégico, ya que abandonar la Ciudad Condal y España es abandonar la Unión Europea, con el consiguiente coste reputacional en un mercado de más de 500 millones de personas”. Por su parte, la consejeera de Empresa de la Generalitat, Àngels Chacón, ha dicho en TV3 que la Generalitat no le pondrá fácil a Nissan irse de Barcelona y ha acusado a la japonesa de “deslealtad” y “menosprecio” por su falta de interlocución, ya que ni siquiera ha dado respuesta al plan que le presentaron a principios de año.

Fuente: El Pais

 

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