Mayra Flores y su familia agotaron todos los recursos para intentar pagar una deuda de $80 000 en una clínica privada del norte de Guayaquil por la atención a su madre, Bertha, de 66 años, que se contagió de COVID-19 en la época más dura de la crisis sanitaria. Contó que su mamá ingresó a emergencia de esa clínica el 20 de marzo con un cuadro grave de insuficiencia respiratoria y renal.

“Mi mami ya estaba moradita, estaba saturando mal, nosotros intentamos ingresarla a otros hospitales, pero estaban colapsados. Nosotros indicamos que ella es asegurada del IESS, pero la clínica nos dijo que no estaban atendiendo esos pacientes y en nuestra desesperación prestamos $1500 para ingresar a mi mamá y dejamos un voucher abierto”, recordó Mayra, quien prestó dinero a amigos y familiares para ir completando esos gastos.

“Nos llamaban, nos insistieron que paguemos, prestamos dinero, usamos tarjetas de crédito y logramos pagar solo $52 000”, explicó la mujer.

Agregó que por el saldo, de $28 000, la clínica les hizo firmar un pagaré para el compromiso de pago a esa entidad para que Bertha pueda salir de alta, el pasado 21 de abril.

“A mi mami le dieron el alta en la mañana y recién la pudimos sacar en la noche porque estuvo retenida hasta que no le sigamos abonando, tuvimos que firmar un pagaré”, dijo.

Fuente el Universo

 

 

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