El presidente de EE.UU. y candidato, Donald Trump, durante su intervención en la noche electoral.

Los observadores internacionales de la OSCE que supervisan las elecciones de Estados Unidos han acusado al candidato y actual presidente, Donald Trump, de «abuso flagrante de poder» por pedir el fin del recuento de votos antes de que se complete el proceso electoral.

“Lo realmente inquietante es que el jefe de Estado estadounidense pida el fin del conteo en medio del boato presidencial de la Casa Blanca, es decir, con todos los símbolos de poder alrededor, por su presunta victoria. Ha sido un flagrante abuso de poder», ha denunciado el diputado alemán Michael Georg Link, coordinador de los observadores internacionales encargados del seguimiento de las elecciones, en una entrevista al diario alemán Stuttgarter Zeitung, en la que ha reiterado que las «acusaciones de manipulación de Trump son infundadas».

«Nuestros colegas todavía están allí y pueden confirmar que también se ha admitido a observadores electorales de diferentes campos políticos y que los votos por correo siguen contando correctamente», explica Link, para quien no ha habido «indicios de problemas sistémicos», sino «un tratamiento extraordinariamente profesional de la avalancha de votos por correo».

«Riesgo de radicalización»

La misión de la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa (OSCE) teme ahora las consecuencias a largo plazo en la opinión pública estadounidense del cuestionamiento del proceso electoral, con riesgo de radicalización.

«La principal preocupación es que Estados Unidos no está logrando deshacerse de los fantasmas que Trump estaba invocando», dice Link. Según el especialista, “aunque Trump reconozca su derrota y devuelva su función como debe, sus seguidores, incitados por la retórica, podrían considerar la violencia como una herramienta legítima porque ya no se sienten representados democráticamente”. «Es un peligro que persistirá mucho más allá de la jornada electoral», alerta.

La OSCE ha advertido que las acusaciones «infundadas de deficiencias sistemáticas» del proceso electoral en EE.UU., en particular por parte del presidente Donald Trump, «dañan la confianza pública en las instituciones democráticas».

Estos observadores internacionales se han pronunciado en un comunicado sobre el desarrollo de la jornada del martes, cuando los estadounidenses estaban convocados a las urnas para elegir a su próximo presidente entre el actual mandatario republicano y el candidato demócrata, Joe Biden. «Después de una campaña tan dinámica, asegurarse de que se cuente cada voto es una obligación fundamental para todos los poderes del Gobierno», señala el propio Michael Georg Link.

«Polarización profundamente arraigada»

Según la misión de observación, la elección de este martes fue «reñida» y «bien administrada, a pesar de los muchos desafíos causados por la pandemia de COVID-19». Los observadores puntualizan que la campaña electoral estadounidense estuvo caracterizada por «una polarización política profundamente arraigada, que a menudo oscureció el debate político más amplio e incluyó acusaciones infundadas de fraude sistemático».

«Las acusaciones infundadas de deficiencias sistemáticas, en particular por parte del presidente en ejercicio, incluso en la noche de las elecciones, dañan la confianza pública en las instituciones democráticas», afirma el jefe de la misión.

Apenas horas después de que se conocieran las primeras proyecciones de voto, Trump denunció un «fraude» electoral sin aportar pruebas y amenazó con recurrir al Tribunal Supremo para detener el recuento de votos, mientras Biden pidió paciencia hasta tener los resultados. Acto seguido, la campaña de Trump desafió el escrutinio en al menos cuatro estados clave, Wisconsin, Michigan, Pensilvania y Georgia.

Fuente: RTVE

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