Sed de hielo seco en Europa al calor del inminente inicio de las campañas de vacunaciones masivas contra la COVID-19. Las virutas de nieve carbónica o hielo seco, que no tienen agua en su composición, pueden ayudar a salvar millones de vidas debido a sus propiedades físicas. Alcanzan temperaturas bajísimas, de hasta – 78,5 ºC, y son ideales para transportar las vacunas contra la COVID-19.

Los preparados de Pfizer y de Moderna, que la UE prevé aprobar en las próximas semanas, deben conservarse a temperaturas extremadamente bajas para mantenerse estables, por lo que un pequeño descuido que rompa la cadena de frío las puede inutilizar. El problema es que apenas hay un puñado de empresas que lo fabrican en Europa. La belga Cryonomic construye máquinas para crear hielo seco:

«Aquí, ensamblamos las máquinas. La más grande está destinada a Marruecos. Tenemos que entregarla este año, en diciembre. La segunda es para Filipinas. Sale esta semana. Y esa es para Rusia. Tenemos mucho trabajo y muchas peticiones de diferentes países. La demanda incluso se ha multiplicado por 4 o 5. Porque en algunos países no hay hielo seco disponible todavía, también tienen que instalar máquinas como estas para distribuir localmente las vacunas en diferentes países», explica Christophe Cuigniez, director comercial de Cryonomic.

La compañía belga no da abasto. Las campañas de vacunación en la Unión Europa comenzarán dentro de pocas semanas y todos los países deben prepararse para poder garantizar que no se rompe la cadena de frío en ningún instante.

FUENTE: EURONEWS

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