Tabaré Vázquez, hasta hace nueve meses presidente de Uruguay, murió en la madrugada de este sábado a los 80 años en Montevideo tras una larga lucha contra el cáncer. Vázquez, oncólogo, fue dos veces jefe de Estado uruguayo, y el primero proveniente de la izquierda en un país cuya política había sido dominada hasta entonces por dos formaciones: el Partido Nacional, o Blanco, y el Partido Colorado. Vázquez, con el Frente Amplio, cambió esa lógica en las elecciones de 2004.

Presidente entre 2005 y 2010 y nuevamente entre 2015 y 2020, Vázquez entregó la banda presidencial hace diez años a su compañero de partido José Mujica y, el 1 de marzo de este año, al actual presidente, Luis Lacalle Pou, líder del Partido Nacional.

Reconocido por todo el espectro político por su estilo moderado y afable, Vázquez se convirtió en 1990 en un inesperado ganador de la elección para alcalde de Montevideo. Aquello propulsó su carrera política, en la que el fútbol (fue presidente de un club pequeño, Progreso) y la medicina influyeron profundamente.

«Ejercer la política con responsabilidad es también hacer medicina en la sociedad», dijo días atrás en una aparición televisiva en el programa «El Legado» en la televisión uruguaya.

Debido a la pandemia de covid-19, la familia Vázquez decidió no realizar velatorio. «Sus hijos y nietos lo despediremos en una ceremonia reservada e íntima», señaló en un comunicado.

«Exhortamos a la población a acompañarnos estos actos desde sus hogares a través de las cobertura periodística», añadió la familia, que pide que aquellos que quieran saludar al cortejo fúnebre lo hagan «desde las aceras, evitando aglomeraciones, manteniendo distanciamiento físico, usando tapabocas y extremando todas las medidas sanitarias dispuestas por las autoridades competentes».

Por la noche, la despedida a Vázquez incluye la convocatoria a que desde los hogares suena la canción «Defender la alegría» del poeta uruguayo Mario Benedetti, interpretada por Joan Manuel Serrat (Joan Manuel Serrat – Defensa de la alegria – Chile 1990 – reeditado y equalizado), y cinco minutos de aplausos.

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