Fotos Maestra y niño Guachapala, Azuay

l caso del niño azuayo Juan Gabriel Juca, de 9 años, quien justificó un retraso en el envío de su deber escolar por ayudar a parir a su ‘cuchi’, evidencia un ejemplo de responsabilidad y a la vez refleja deficiencias en la educación rural. Podría citarse que el acceso a internet es limitado, que la infraestructura es deficiente y que las condiciones laborales de los docentes fiscales no es de las mejores.

u maestra Nancy Monroy, o profe Naty, como la llama el niño, expone situaciones en zonas alejadas de lo urbano. Dice que de los 23 niños que están a su cargo, uno no asiste por falta de internet, pero que le entrega personalmente las tareas, y que otro presenta dificultades de aprendizaje, por lo que lo recibe en su casa para darle clases, ceñidos ambos a las medidas de bioseguridad.

El miércoles pasado se viralizó el audio de Juan Gabriel: «Profe Nancy, buenas tardes, le puedo decir que no pude mandar el deber muy prontito porque acabándose las clases mi cuchi empieza a parir y no sé hasta qué horas estará. Y como mi mami aún no llega de Paute yo tengo que estar viendo ahí a la cuchi. En cuanto acabe de parir le envío el deber, ya gracias, chao. Espero que me entienda», argumentó el niño.

Luego se difundieron fotos de Juan Gabriel con las crías de su chancha.

La profe Naty pide para su escuela un servicio de internet adecuado y rápido, computadoras, insumos de higiene como gel, mascarillas o alcohol, entre otros. Menciona que volver a las instituciones significaría llevar sus propias computadoras al trabajo y dejar sin clases virtuales a sus hijos.

María Saquicela, directora del plantel que acoge a 350 niños, entre ellos varios con capacidades especiales, dice que el caso de Juan Gabriel hizo que les llegara la Navidad, ya que están recibiendo ayuda de distintos sectores. Pero expone que afrontan limitaciones por falta de infraestructura adecuada respecto de canchas, aulas, baterías sanitarias. Dice que también requieren de material didáctico.

Para sus clases virtuales en Guachapala, Juan Gabriel comparte el teléfono celular con Catalina, su hermana de 5 años. En redes le ofrecieron ropa, juguetes y una computadora.

En plataformas también se publicaron datos de la cuenta de ahorros de Diana Yolanda Juca Caguana, mamá de los niños, en la cooperativa Jardín Azuayo.

Ella asegura que inculca a sus hijos la responsabilidad de cumplir con todas las tareas, lo que incluye los estudios. (I)

Fuente: eluniverso.com

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