Tres de estas embarcaciones estuvieron involucradas en un incidente en días pasados

La reparación del puente peatonal Guayaquil-Santay, impactado por un barco a la deriva, el 12 de octubre de 2017, le costó $ 3 millones a la empresa propietaria de la embarcación.

La noche del jueves 14, tres naves que eran arrastradas por la corriente del río Guayas no golpearon los pilotes del sistema de transporte Aerovía ni los del puente de la Unidad Nacional, pero las instituciones de respuesta cerraron por horas las dos infraestructuras ante el riesgo inminente.

La Armada del Ecuador, el Cuerpo de Bomberos de Guayaquil y la Autoridad de Tránsito Municipal (ATM) desplegaron equipos para atender la emergencia reportada pasadas las 18:30 al sistema integrado de seguridad ECU911.

Desde ese octubre del 2017 fue el tercer incidente en el río Guayas considerando la colisión de un barco contra el puente peatonal Durán-Santay el 12 de agosto de 2018. Asimismo, el dueño de la nave asumió los costos de la reparación.

La Armada del Ecuador, a través de la Capitanía del puerto de Guayaquil, abrió un expediente administrativo para establecer causas y responsabilidades en el caso reciente.

El capitán de fragata Xavier Rubio, oficial de guardacostas de la Dirección Nacional de Espacios Acuáticos (Dirnea), dijo que el marco legal disponible en este escenario sería el Código de Policía Marítima, pero lamentó que el documento date de 1960 y que con una reforma en 1980 considere sanciones en sucres (moneda ecuatoriana extinta el 5 de enero de 2000), en el rango de $ 0,10 y $ 4 al cambio actual.

«La Armada como tal, a través del Ministerio de Defensa, está proponiendo en la Asamblea el proyecto de Ley Orgánica de Navegación, en el que se toman más medidas o puede contribuir de mejor manera al actual Código de Policía Marítima», expuso y estimó que la frecuencia de incidentes de ese tipo es de uno al año.

Juan Carlos Correia, gerente de la empresa propietaria de las cuatro embarcaciones involucradas en el percance, de las que tres estaban a la deriva y la cuarta intervino en el rescate, negó que el suceso se haya producido por negligencia. Alegó que una isla de lechuguines tumbó las torres de troncos en las que estaban acoderadas las unidades y calificó el caso como accidente.

El muelle de las que se desprendieron las naves queda en la calle Portete y la Ría. El operativo de remolque de las unidades se produjo en las cercanías del puente de la Unidad Nacional, por lo que estas avanzaron unas siete millas, equivalente a 11 kilómetros.

El directivo Correia sostuvo que siendo sus embarcaciones de madera, estas se hubiesen deteriorado de manera importante de colisionar con alguna estructura clavada en el río.

El control de muelles, respecto del cumplimiento de normas de seguridad, está a cargo del Ministerio de Transporte y Obras Públicas (MTOP), a través de una subsecretaría específica. Este Diario envió un requerimiento de información. La respuesta está pendiente.

El sistema Aerovía, inaugurado el 21 de diciembre pasado, dispone de una póliza de seguro que permite proteger la infraestructura y que también sirve para atender daños a terceros en caso de un accidente ocasionado por el sistema.

Al MTOP, a cargo del puente de la Unidad Nacional, también se le solicitaron datos respecto de si los cuatro viaductos conformantes cuentan con pólizas de seguro. La entidad preparaba respuestas, pero no fueron remitidas hasta el cierre de esta edición.

‘Los lechuguines destrozaron el muelle’

Juan Carlos Correia, gerente de la empresa propietaria de las tres embarcaciones que quedaron a la deriva en el río Guayas la noche del jueves 14, dijo que por una supuesta mala maniobra de «un muelle vecino» la isla de lechuguines que golpeó sus barcos no quedó en medio de la ría sino al borde. Negó que las naves estuvieran «mal amarradas».

«Aquí no es que estaban mal amarradas sino que los lechuguines me destrozaron el muelle, se llevaron cable, cables de luz, reflectores, todo», argumentó el representante.

Contó que una embarcación, Ivonne, acudió al rescate de las otras tres. «A esa hora la corriente era decreciente, muy fuerte, lo que el barco hizo es aguantarlo, aguantarlo hasta que cambie la marea», dijo.

Agregó que la mancha de lechuguines estaba ahí, que las naves de la Armada «debieron abrirse» y comentó que las tres naves llevaban años acoderadas por la supuesta supresión de un tipo específico de pesca, que Ivonne captura camarón de mar y merluzas. (I)

Tomado de Eluniverso.com

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